Infusión de manzanilla: origen, sabor y cómo prepararla
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La manzanilla, con su aroma delicado y su sabor suave, es una de las infusiones más populares del mundo. Es la infusión de toda la vida: la que siempre hay en casa, la que se toma después de comer o antes de dormir. En este artículo te contamos todo sobre ella.
Origen y características
La manzanilla (Matricaria chamomilla) pertenece a la familia de las asteráceas, la misma que la margarita. Es una planta de pequeñas flores blancas con el centro amarillo, que crece en regiones de clima templado de Europa y Asia occidental. Para la infusión se utilizan sus flores secas.
¿A qué sabe?
Tiene un sabor suave, floral y ligeramente dulce, con un aroma que recuerda a la manzana (de ahí su nombre). Combina muy bien con miel, limón, anís, menta o lavanda.
¿Tiene teína?
No. La manzanilla no lleva té, así que no contiene teína y puedes tomarla a cualquier hora del día o de la noche.
Cómo preparar una infusión de manzanilla
Ingredientes:
- 1 a 2 cucharaditas de flores secas de manzanilla
- 1 taza de agua
Instrucciones:
- Hierve el agua.
- Pon las flores en una taza o en un infusor.
- Vierte el agua caliente sobre las flores.
- Deja reposar entre 5 y 10 minutos, tapada para conservar el aroma.
- Cuela y disfruta. Puedes endulzarla con un poco de miel.
Ideas para disfrutarla
- Después de comer, como alternativa al café.
- Por la noche, como parte de tu ritual antes de dormir.
- En verano, fría, con hielo, limón y unas hojas de menta.
Precauciones
Las personas alérgicas a las plantas de la familia de las asteráceas (como la ambrosía o la margarita) pueden reaccionar a la manzanilla. Si estás embarazada o en periodo de lactancia, tomas medicación o en el caso de niños, consulta antes con un profesional de la salud.
Descubre nuestra infusión de manzanilla y el resto de infusiones sin teína.
1 comentario
Uy buena información