Té moruno con hierbabuena, el atay del norte de Marruecos

Lo primero, un té: nuestras raíces en el norte de Marruecos

Hay una escena que se repite en nuestra familia desde que tenemos memoria. Suena el timbre, alguien entra por la puerta y, antes de que dé tiempo a quitarse la chaqueta, ya hay agua calentándose en la cocina. No importa si es un vecino, un primo que viene de lejos o alguien a quien acabas de conocer. En casa, lo primero que se ofrece es un té.

Una familia del norte de Marruecos

Venimos de una familia del norte de Marruecos. Crecimos entre dos orillas, con un pie aquí y el corazón también allí, y si hay algo que hemos traído con nosotros, más que cualquier receta, es una manera de recibir a la gente.

En Marruecos al té se le llama atay, y no es solo una bebida. Es la forma de decir «bienvenido» sin palabras. Ofrecer té es abrir la casa. Rechazarlo, casi una descortesía. Y prepararlo para alguien es dedicarle tiempo, que al final es lo más valioso que se puede regalar.

El ritual que vimos de pequeños

De niños nos sentábamos a mirar cómo se preparaba. El berrad, la tetera de metal, sobre el fuego. El agua que empezaba a hervir, el té verde que la calmaba de golpe, el azúcar, y al final el ramillete de menta fresca dentro de la tetera. Y después, el momento que más nos gustaba: servirlo desde lo alto, con el brazo estirado, para que el té cayera en el vaso con ese sonido tan suyo y se formara la espuma.

No había prisa. El té se sirve en vasos pequeños y en varias rondas, y mientras tanto se habla, se ríe, se pone al día la familia. La conversación dura lo que dura la tetera, y casi siempre se vuelve a llenar.

Por qué hemos creado Sabor del Magreb

Cuando empezamos Sabor de Té, queríamos compartir el buen té a granel con todo el mundo. Pero faltaba algo: el té con el que crecimos. Por eso hemos creado Sabor del Magreb, un rincón de la tienda dedicado a nuestras raíces y al ritual del té marroquí.

Allí encontrarás el Atay, el gunpowder de toda la vida para prepararlo con tu menta fresca, y el Atay con Menta, con las hierbas ya añadidas para cuando quieres prepararlo sin complicarte. Y poco a poco iremos sumando las piezas que hacen el ritual completo: el berrad, los vasos, la bandeja.

Cómo lo preparamos en casa

Así es como se ha hecho siempre en nuestra familia. No hace falta termómetro ni reloj: solo fuego, paciencia y estar pendiente de la tetera.

Lo que necesitas

  • Un berrad (tetera marroquí de metal que pueda ir al fuego)
  • Atay, té verde gunpowder
  • Azúcar, al gusto
  • Un buen ramillete de menta fresca (hierbabuena)
  • Agua

Paso a paso

  1. Llena el berrad hasta la mitad. Pon agua aproximadamente hasta la mitad de la tetera y llévala al fuego.
  2. Espera al punto de hervor. Déjala calentar hasta que prácticamente llegue a ebullición.
  3. Añade el té. Echa el atay directamente en el agua. Verás que el hervor baja de golpe: es normal.
  4. Deja que vuelva a subir. Mantén el berrad al fuego hasta que el agua recupere el hervor.
  5. Añade el azúcar. Echa el azúcar a tu gusto.
  6. Deja que suba otra vez. Espera a que vuelva a subir una última vez.
  7. Apaga el fuego y añade la menta. Retira el berrad del fuego e introduce el ramillete de menta fresca dentro de la tetera.
  8. Deja reposar. Dale unos minutos para que la menta suelte todo su aroma.
  9. Sirve desde lo alto. Vierte el té en vasos pequeños levantando el berrad, para que caiga con fuerza y se forme la espuma.

Truco: si te apetece sin complicarte, el Atay con Menta ya lleva las hierbas. Sigue los mismos pasos y sáltate el paso de la menta fresca.

Porque al final de eso va todo esto. No de un té perfecto, sino de lo que pasa alrededor de él. Ojalá que cada vez que prepares un atay en casa, te acuerdes de que también es una forma de decir: pasa, siéntate, eres bienvenido.


Lleva el ritual a tu casa con el Pack Magreb

¿Te apetece vivirlo tú también? Hemos reunido todo lo que hace falta en un solo pack, igual que lo tenemos en casa:

  • 12 vasos decorados, en el modelo que elijas
  • Una tetera de 800 ml
  • Atay y Atay con Menta, 100 g de cada uno

Solo tienes que poner la menta, el azúcar y la compañía. Y si buscas un regalo con historia para estas Navidades, no se nos ocurre uno mejor.

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